El 24 de enero del año 1199 Balmaseda fue fundada como Villa. 800 años después, fueron muchos los acontecimientos que se organizaron en Balmaseda para conmemorar y celebrar tan importante efeméride. Entre todos aquellos actos destacó uno de ellos, por el gran éxito que tuvo tanto entre los balmasedanos como entre el público visitante, fue el primer mercado medieval celebrado en la Villa.
Por eso desde el año 1999, Balmaseda vuelve al medievo una vez al año, las calles se engalanan y la Villa se convierte en un punto de interés turístico para propios y extraños, que durante un par de días pueden disfrutar de muchísimas actividades. El Mercado Medieval de Balmaseda se ha convertido en uno de los mercados de referencia a nivel nacional, y a pesar de que ésta ya es la XIV edición, sigue cosechando tantos éxitos como en sus inicios.
Las calles se adornan con banderas de colores, estandartes, escudos y cintas de colores, y los vecinos acostumbran a decorar sus ventanas con el escudo de la Villa o con el suyo propio. A lo largo de la Villa encontramos puestecitos de artesanía en los que puedes comprar algún capricho, un juguete, un dulce… y las calles son una sorpresa constante, pues en cada esquina puedes encontrarte desde malabaristas, equilibristas, verdugos... hasta serpientes u otros animales…
Para los que no hayáis tenido ocasión de acercaros a nuestra Villa, aquí os dejamos unas cuantas fotos para que podáis haceros una idea de lo que hemos vivido los balmasedanos este fin de semana, y que estaremos encantados de compartir con vosotros el año que viene. La animación de las calles ha sido constante, música que sonaba por todas partes animando el ambiente y trasmitiendo alegría y vitalidad por la Villa.
A lo largo de las calles encontramos tantos puestecitos que es casi imposible no sucumbir a la tentación, y regalarse algún caprichito en forma de colgante, vela, piedra, figura, pulsera, cartera, juguete, jarrón... Algunos eran realmente caprichosos y a pesar de que muchos son ya viejos conocidos, el mercado siempre nos depara alguna sorpresa y encontramos algo nuevo que llevarnos a casa.
El Mercado Medieval es un buen momento para ver animales que no siempre tenemos ocasión de contemplar. Este año hemos podido ver dromedarios, burros, cebras, jabalíes... y por supuesto cetrería, uno de los espacios que más gustan a todo el mundo. Ese halcón volando sobre nuestras cabezas es uno de los mayores atractivos del mercado!
El paladar se te hace agua cuando pasas por delante de algunos puestos. Golosinas, pastas árabes, parrillas, crepes, pan, rosquillas, pastel vasco, embutidos, queso... hay de todo!! Y además hay que destacar que además de apetitosos, estos puestos destacan por la maravillosa exposición de sus produtos, que colocados cuidadosamente se cuelan al mismo tiempo también por nuestros ojos.
¿Habéis visitado alguna vez el Mercado Medieval?
¿Os gusta?
¡¡Os esperamos el año que viene!!













































